CULTURAS
Geografía y destino
Un ensayo sobre como Gran Bretaña se enfrenta a su gran dilema histórico.
Marta Rebón.- La Lectura
En este brillante y multipolar ensayo, el historiador Ian Morris desgrana a través de la política, la sociología, la historia, la economía, la diplomacia y la geografía la identidad de Reino Unido y se cuestiona sobre su nuevo papel global a raíz del Brexit.
«Somos parte intrínseca de Europa», afirmaba Margaret Thatcher hace medio siglo cuando hacía campaña por la permanencia en la entonces Comunidad Europea. En otras palabras, los conservadores aseguraban a los brexiters de 1975 que nadie sacaría Gran Bretaña del proyecto comunitario. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, medio siglo después? El arqueólogo e historiador británico Ian Morris (Stoke-on-Trent, 1960) aborda esta cuestión ampliando el arco temporal, no solo a la época del Mapamundi de Hereford (c. 1300), cuyo centro es Jerusalén, sino mucho antes, a los movimientos tectónicos que conformaron la insularidad de los británicos.Echar la vista tan atrás para comprender narrativas globales, a lo que viene a llamarse «gran historia» o «historia profunda», es algo que se haciéndose solo desde principios de los dos mil. «Cuanto más tiempo se pueda mirar atrás, más lejos se podrá mirar hacia delante», dijo Churchill. Morris hace lo propio hasta 2103, cuando «para casi todos los habitantes del planeta, el siglo XXI consistirá en aprender con lo que venga de China».Lo que hace en Geografía y destino es darle la vuelta a la metodología para ir «desde lo global a lo local» e intentar comprender así «la Gran Bretaña posterior al Brexit en el contexto de su relación multimilenaria con Europa y el resto del mundo tras la última glaciación». Y nos guía tomando en consideración «las principales formas en que experimentamos directamente los efectos de la geografía», esto es: la identidad, la movilidad, la prosperidad, la seguridad y la soberanía. Una quinta que Morris no circunscribe a una preocupación meramente contemporánea.
El ensayo se articula a partir de tres mapas, al de Hereford le siguen el de Mackinder para el período 1497-1945, cuando los «océanos se convirtieron en autopistas» y Londres, capital colonial, desplaza a Jerusalén, y el «Mapa del Dinero», que asigna a cada país un área proporcional a la riqueza mundial que generó en 2018. Es en esta última sección cuando el Reino Unido se enfrenta a su actual dilema, el de la elección entre dos socios: Estados Unidos en cuanto a seguridad, o China, en cuanto a las finanzas.
Así pues, el viaje que nos propone Morris es tan extenso como apasionante, atravesado por el análisis político, la sociología, la historia, la economía, la diplomacia, la cultura popular o, por supuesto, la geografía. Porque seguir la biografía de estas islas (y penetrar en su idiosincrasia), así como la evolución de su identidad -en 2001, el secretario de Exteriores calificó el pollo tikka masala de plato nacional británico- es de alguna manera hacerlo del mundo como lo conocemos hoy.
En los años de Churchill, Gran Bretaña se situaba en la intersección entre «la Europa unida», la Commonwealth y los países de habla inglesa. Hoy todavía sufre la resaca brexiter, buscando su lugar en pleno auge del populismo y desmantelamiento del Estado bienestarista.

