ACCIONES
Por una España soberana
La tradicional distinción entre izquierda y derecha ha quedado obsoleta como herramienta para comprender la realidad política actual.
CULTURA POPULAR
Socialismo y Multipolaridad
La obsolescencia del eje izquierda-derecha
La tradicional distinción entre izquierda y derecha ha quedado obsoleta como herramienta para comprender la realidad política actual. Seguir operando dentro de esa bipolaridad no solo es anacrónico, sino que implica aceptar las reglas del juego impuestas por el capitalismo, las oligarquías financieras y los poderes extranjeros que han sometido a España. Ambas opciones, tal como se presentan en el espectro político dominante, han abandonado cualquier pretensión de soberanía y se han alineado con los intereses de las élites globales.
Una izquierda recuperada: el Trabajo frente al neoliberalismo
Si la izquierda fuera todavía una categoría reconocible, habría que situarla en la defensa del Trabajo. Frente al neoliberalismo que ha desmantelado el tejido productivo español, es necesario impulsar:
– La reindustrialización del país como base de una economía sólida y generadora de empleo digno.
– La defensa y ampliación del Estado del bienestar como garantía de cohesión social.
– Un sistema educativo basado en la exigencia, el rigor y una formación profesional de calidad, en lugar del modelo actual de enseñanza por competencias, de inspiración woke, que ha vaciado de contenido académico la educación y la ha subordinado a objetivos ideológicos.
Una derecha recuperada: familia, patria y tradición
Existen valores que tradicionalmente se asociaban a la derecha no liberal que resultan imprescindibles para la supervivencia de la nación. Frente al individualismo y el desarraigo promovidos por el liberalismo, es necesario defender:
– La familia como núcleo básico de la sociedad y como estructura de solidaridad natural.
– La patria como marco de identidad, pertenencia y soberanía colectiva.
– La natalidad como cuestión de Estado ante el invierno demográfico que amenaza el futuro del país.
– El arraigo como valor frente a la movilidad despersonalizada que impone el capitalismo global.
Una síntesis superadora: izquierda no liberal y derecha no liberal
La propuesta política que defendemos no se deja encorsetar en las categorías convencionales. Se trata de una combinación original entre:
– Una izquierda no liberal (socialista, marxista) que pone en el centro el trabajo, la producción nacional y la justicia social material.
– Una derecha no liberal que defiende la familia, la patria, la tradición y el arraigo como pilares de la comunidad.
Esta síntesis rompe con el falso dilema impuesto por el sistema. No tenemos nada que ver con la izquierda liberal representada por Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, Gabriel Rufián y sus sucesores, que han convertido la política en un espectáculo de identidades fragmentadas y han entregado la soberanía nacional a instancias supranacionales. Tampoco tenemos nada que ver con la derecha liberal-sionista encarnada por Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso, Santiago Abascal y sus aliados, que bajo una retórica nacionalista defienden en realidad los mismos intereses financieros y geopolíticos de siempre.
La verdadera línea de fractura: soberanistas frente a no soberanistas
La clave política de nuestro tiempo no es, por tanto, el enfrentamiento entre derechas e izquierdas. Esa bipolaridad nos resulta inútil cuando ambas opciones mayoritarias son, en el fondo, liberales. La verdadera línea divisoria es la que separa:
– Soberanistas: aquellos que defienden un Estado del Trabajo organizado como Comunidad, con capacidad de decisión propia en materia económica, política y cultural.
– No soberanistas: aquellos que aceptan y promueven la conversión de España en una colonia desindustrializada, sujeta a los dictados de la Unión Europea y de la OTAN, sin control sobre sus fronteras, su economía ni su destino.
La invasión silenciosa de España
España está siendo objeto de un proceso de ocupación en todos los sentidos. Los extranjeros —capitalistas y no capitalistas— se están haciendo con el país:
– Los capitalistas extranjeros adquieren empresas estratégicas, tierras y recursos naturales, vaciando de soberanía nuestra economía.
– Los no capitalistas extranjeros ocupan barrios enteros, acceden a ayudas sociales y consiguen pagas, generando una dinámica de sustitución poblacional y dependencia asistencial.
Este doble proceso —desposesión económica por arriba y colonización demográfica por abajo— responde a un mismo plan: disolver la nación española como sujeto político autónomo.
Un movimiento popular, transversal y soberanista
Ante esta situación, se hace imprescindible la creación de un movimiento popular que supere las viejas etiquetas y articule una respuesta unitaria. Este movimiento debe ser:
– Transversal: capaz de convocar a trabajadores, autónomos, profesionales, agricultores y pequeños empresarios que comparten la misma condición de expoliados por el sistema.
– Soberanista: con la recuperación de la soberanía nacional como objetivo central e irrenunciable.
España para los españoles: programa de reconstrucción nacional
El movimiento soberanista debe reivindicar con claridad los siguientes objetivos:
– España para los españoles: prioridad nacional en el acceso a la vivienda, el empleo y las ayudas sociales; control efectivo de las fronteras y de los flujos migratorios.
– Reivindicación de la hispanidad: recuperación del vínculo histórico y cultural con los pueblos de habla hispana como espacio de fraternidad y cooperación, frente al sometimiento a potencias anglosajonas y centroeuropeas.
– Fomento de la natalidad y el matrimonio: políticas decididas de apoyo a la familia, la maternidad y la estabilidad conyugal como base para revertir el declive demográfico.
– Educación rigurosa y exigente: fin de la pedagogía basada en competencias y de la colonización ideológica de las aulas; recuperación de un sistema educativo basado en el conocimiento, el esfuerzo y la excelencia.
– Cultura del trabajo: restablecimiento del principio de que quien no trabaja —pudiendo hacerlo— no debe comer, acabando con el parasitismo asistencial y fomentando la responsabilidad individual.
– Organización del Estado en cuerpos intermedios: fortalecimiento de los municipios, las diputaciones, las regiones, los gremios, las asociaciones profesionales y todas aquellas estructuras intermedias que puedan defender los intereses de la totalidad social desde cada nivel, frente a la concentración oligárquica del poder.
Conclusión: una nueva política para una nueva España
La política española necesita una refundación. Las categorías de izquierda y derecha, en su versión liberal actual, solo sirven para perpetuar un sistema que desindustrializa el país, coloniza su territorio, desestructura sus familias y disuelve su identidad. Frente a ello, proponemos un movimiento soberanista, transversal, que articule la defensa del trabajo con la defensa de la patria, la justicia social con la tradición, la reindustrialización con el fomento de la natalidad. Esta es la única vía para recuperar la soberanía perdida y construir una España para los españoles, organizada como una verdadera Comunidad.
