CRÍTICA

El dinero de otros

El dinero de otros es una serie que sorprende porque, pese a tratar un fraude fiscal de enorme complejidad, es un relato emocionalmente inquietante y éticamente contundente. Como bien recuerdan al inicio de cada capítulo: «Es una historia ficticia, pero inspirada en hecho reales. Desgraciadamente».

Serie de 2025.

Disponible en Filmin.

Desde el primer episodio, su tono frío y contenido crea una sensación de realismo poco habitual en este tipo de historias. No recurre al brillo de los dramas financieros más comerciales; al contrario, muestra un mundo gris y meticuloso, donde la corrupción se cocina en silencio, sin ruido y sin glamour.

Lo que más me impactó es cómo la serie retrata la banalidad del mal financiero. La cultura del pelotazo que tanto hemos vivido en este país, con chiringuitos financieros de la mano de un poder político neoliberal insensible. Los personajes de esta serie no empiezan siendo villanos, sino profesionales que, paso a paso, justifican decisiones que traspasan límites éticos. El personaje de Sven, en particular, funciona como un espejo incómodo: muestra cómo alguien común puede deslizarse hacia una red de fraudes multimillonarios sin apenas notarlo, simplemente dejando de hacerse preguntas.

La serie exige cierta atención, pero nunca resulta inaccesible. Confía en el espectador, explica lo esencial sin sobrecargar y, sobre todo, deja claro que el fraude del caso real —el escándalo Cum-Ex— no es solo un truco financiero brillante, sino un golpe colosal a los recursos públicos. Aunque la serie no lo subraya explícitamente, uno sabe que detrás de cada cifra astronómica hay hospitales, escuelas y servicios que se quedaron sin financiación y élites haciéndose más obscenamente ricas de la mano de políticos, funcionarios y jueces sin escrúpulos.

Al terminarla, queda una mezcla poderosa de indignación y clarividencia. No es una serie que busque el entretenimiento fácil, sino que invita a mirar de frente un tipo de corrupción que muchas veces preferimos ignorar porque no tiene rostros violentos, sino trajes respetables.

En pocas palabras, El dinero de otros es una obra sobria, inteligente y necesaria, que deja eco y preguntas. Una serie que no solo se ve: se piensa.

Compártelo en