CRÍTICA

Días de ceniza

Un drama íntimo ambientado en el Belfast de los años setenta, que explora cómo la violencia política invade la esfera privada.

Serie de 2026.

Disponible en plataformas.

La serie norirlandesa Días de ceniza, orginalmente Trespasses, basada en la novela de Louise Kennedy, se sitúa en el Belfast de los años setenta, en pleno conflicto de The Troubles y repunte de la violencia sectaria. Este contexto no funciona solo como telón de fondo histórico, sino como algo opresivo que condiciona cada gesto y cada decisión de los personajes. La violencia de los republicanos del IRA y la de los unionistas, la vigilancia constante y represión británica en un clima de polarización político- religiosa impregnan la vida cotidiana, convirtiendo el amor y la lealtad en algo potencialmente peligroso.

La protagonista, Cushla Lavery, es una joven maestra católica que vive con su madre viuda y trabaja también en el pub familiar. Cushla encarna la tensión entre responsabilidad y deseo: por un lado, su compromiso con sus alumnos —especialmente con un niño de familia mixta acosado por su identidad—; por otro, su relación clandestina con Michael Agnew, un abogado protestante mucho mayor que ella y vinculado a la defensa de jóvenes católicos. Michael es un hombre complejo, atrapado entre su posición privilegiada y una atracción que desafía las rígidas fronteras comunitarias.

La serie destaca por su tono y mirada íntima. Más que recrear grandes episodios de violencia, que también aparecen ejemplos, se concentra en el impacto psicológico del conflicto: el miedo constante, la sospecha, el peso del silencio. La fotografía y los espacios cerrados refuerzan la sensación de asfixia. 

En esta serie destaca su capacidad de mostrar cómo la política invade lo privado y cómo el amor, en tiempos de guerra civil encubierta, puede convertirse en una forma de transgresión. Y cuenta con unos interpretes que ayudan a lograr un buen resultado con Lola Petticrew como la joven maestra católica; Tom Cullen como el abogado protestante casado; Gillian Anderson como la madre alcohólica de Cushla y figura clave familiar; Oisín Thompson, amigo de la maestra y Martin McCann como el hermano mayor.

Se la recomiendo.

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