CRÍTICA
Desaparecido
Serie juvenil con misterio, pero sin tanto tópico.
Serie de 2025.
Disponible en Netflix.
Desaparecido es una serie vasca de Netflix que ha sorprendido por su enfoque íntimo y realista dentro del género. La historia comienza con la desaparición de Jon, un joven que tras una noche con amigos se esfuma sin dejar rastro, dejando solo un inquietante vídeo en redes. A partir de ahí, se inicia una investigación liderada por la policia Maite Zabala (Itziar Atienza), madre de una de las amigas del desaparecido.
El reparto combina experiencia y nuevos rostros. Itziar Atienza y Gorka Otxoa dan solidez a los personajes adultos, mientras que jóvenes actores como Ane Rot, Asier Rikarte y Unai Arana (algunos ya rostros habituales de las series) representan con naturalidad el universo adolescente. Destaca también el debut de Leire Martínez (ex cantante de La Oreja de Van Gogh) como madre de Jon, en una interpretación más que aceptable.
Uno de los aspectos más interesantes es que la serie se grabó íntegramente en castellano y en euskera, rodando cada escena dos veces. Esto no solo refuerza su autenticidad, sino que también visibiliza la riqueza cultural del País Vasco y que la financiación del gobierno y la fiscalidad de las diputaciones están copando las producciones.

Visualmente, Desaparecido apuesta por paisajes naturales y una fotografía impresionante, que acompañan bien el tono de la narrativa. A través de flashbacks, vamos conociendo secretos de los personajes, tanto adolescentes como adultos, con un enfoque más emocional que efectista.
Aunque algunos espectadores podrían desear más ritmo o giros impactantes, la serie compensa con una atmósfera creíble y personajes bien construidos. No es un thriller de acción trepidante, sino un drama de misterio con identidad propia, que cada capítulo se centra en algunos de los personajes, mostrando un relato coral que ayuda a la trama.
En definitiva, Desaparecido es una propuesta diferente dentro del catálogo español de Netflix, tantas veces mediocre y repetitivo. Aquí estamos ante una serie de jóvenes, sin necesidad de repetir Élite, aunque toque todos los palos de diversidad de moda.
Y un «spoiler»: desde el capítulo 1 deseando que hayan asesinado con crueldad al tal Jon, que es una basura de ser humano. ¡Gora!
