CRÍTICAS
Cuatro madres
Una película irlandesa sencilla y muy bien ejecutada. Deja muy buen sabor.
Película de 2024.
Disponible en FILMIN.
Cuatro madres es una de esas pelis que te hacen sonreír sin que te des cuenta. Darren Thornton, que ya había demostrado su sensibilidad en A Date for Mad Mary, vuelve con una historia sencilla pero muy humana. Aquí seguimos a Edward, un escritor gay que está a punto de pegar el salto con una gira literaria en Estados Unidos, pero que se ve atrapado en un “pequeño” imprevisto: sus tres amigos se van de fin de semana al orgullo de Mas Palomas y le dejan al cuidado de sus madres mayores… a la vez que él también tiene que cuidar de la suya, Alma, que está recuperándose de un derrame.
La premisa da pie a un caos entrañable. Edward intenta mantener su vida profesional en pie mientras lidia con cuatro mujeres mayores cada una con su carácter, sus manías y su manera particular de ver el mundo. Lo bonito es que la peli nunca se burla de ellas ni exagera sus rasgos para hacer gracia. El humor surge de situaciones cotidianas, de esas interacciones que se sienten auténticas y cercanas. Y claro, también hay momentos de ternura que llegan sin forzar.

James McArdle está muy bien como Edward: transmite ese agobio mezclado con cariño que siente cualquiera que cuida de un familiar. Pero quien se roba varias escenas es Fionnula Flanagan como Alma. Aunque su personaje no habla, consigue decir muchísimo con miradas y gestos. Las otras madres también aportan frescura y dinamismo; cada una tiene su personalidad y eso hace que el conjunto funcione de maravilla.
Visualmente, la película mantiene un estilo sencillo, muy de vida real: casas normales, calles tranquilas, ese ambiente irlandés que sin querer te envuelve.
En resumen, Cuatro madres es una historia divertida y honesta sobre el cuidado, la familia elegida y las responsabilidades que nos rodean. No pretende reinventar nada, pero cuenta una buena historia y lo hace con mucho corazón. Una peli que te deja buen sabor.
