Ceuta ha vuelto a recordarnos que las fronteras existen. Lo sorprendente no es la entrada de miles de personas sin control, dada nuestra incapacidad como país para tener soberanía, marco jurídico adecuado e incluso sentido común. Lo que escandaliza es nuestra respuesta cuando ya el problema nos ha superado.
Eso si, durante unos días descubrimos que España tiene frontera sur, que nuestro vecino allí no es nuestro aliado –lo es de EE.UU. e Israel– y que el problema no era una exageración de cuatro agoreros fascistizados. Pasada la tormenta mediática, volveremos a fingir una vez se acabe el rédito politiquero que todo está bajo control.
¿Que han entrado cerca de 60.000 personas ilegalmente en un territorio español donde hay 80.000 ciudadanos viviendo? No pasa nada… ¿se imaginan que entrarán en Madrid 6 millones de golpe por Barajas? Bueno, ahí en el Madrid de todos los acentos de Ayuso… se está haciendo lo mismo pero a un ritmo más despacio…, porque no dan a basto en generar tiendas para turistas o tuc tuc que den trabajo basura a quien llega. En el caso de Ceuta la mayoría eran chavales jóvenes dándose una vuelta, engañados por su gobierno dictatorial y viendo que les iban a dar por entrar. Y de paso dejando más de un centenar de muertos en el agua…
Pero oigan, ni una mala palabra del gobierno ni de la oposición con Marruecos no sea que se enfaden ellos o más bien quien les manda.
Lo preocupante no es que haya presión migratoria; eso ocurre en muchas partes del mundo. Lo preocupante es la incapacidad de buscar soluciones. Se discute sobre el lenguaje, sobre quién puede utilizar qué palabra y sobre quién obtiene ventaja política, pero apenas se habla de cómo evitar que la situación vuelva a repetirse.
Quizá ese sea el verdadero problema: que algunos han confundido gobernar y hacer oposición con gestionar titulares. Y las fronteras, la pobreza, la inseguridad, la convivencia…, por desgracia, no entienden de eslóganes.
En España las fronteras son como el wifi del vecino: solo nos acordamos de que existen cuando dejan de funcionar.
