levantaos. Eso dice el himno andalúz y es lo que han hecho con una participación altísima. Y parece que salvo que a Pedro Sánchez se le crucen más lo cables, no tendremos nuevas elecciones a la vista hasta las municipales y autonómicas de mayo del 27. Y después, más o menos, en julio las generales. O eso parece vislumbrarse tras el resultado de las andaluzas. Aunque nunca se sabe…

Hoy, es de esos días en lo que todos han ganado o eso dicen.

El PPque formalmente ganar ha ganado– se ha pegado un tiro en el pie de Bonilla y Feijóo, perdiendo 5 escaños y la mayoría absoluta. Con su versión más centrista ahora le toca asumir la prioridad nacional de Vox y el menas fuera, tal y como le exigen desde el partido de Abascal para lograr una investidura y formar gobierno. Por mucho que lo disimulen en el evidente fracaso de otros, sus resultados no han salido como esperaban. Y esto va a condicionar y mucho el camino a las generales.

El PSOE, como ya es habitual cayendo más en el pozo, del que intenta salir y escava para abajo. Dos diputados menos, el peor resultado – de momento– de su historia, gracias a una candidata nefasta –¿quién pensaba que una ministra de hacienda con el perfil de Montero era elegible?– y a un PSOE que es una marca tóxica en manos de Sánchez. Gana algunos votos, como todos, por el aumento de la participación pero se queda en un 22,71%. A este paso, no va a quedar un solo Ayuntamiento o CC.AA. con alcalde socialista… y todo, gracias a que el sanchismo sigue retrasando las generales esperando el milagro de que la suma de las izquierdas confederales, plurinacionales y el separatismo, le permita la carambola de que el PP y Vox no sumen juntos. No se lo creen ni ellos… o lo peor es que lo mismo si.

Vox, aguanta el tipo, mantiene el porcentaje y será decisivo. Ahí tiene una oportunidad pero también un peligro. La gestión de los tiempos y de los acuerdos será primordial para ver si tiene posibilidades de ser algo más que el socio menor –e incómodo– del PP. La crítica dura al PP –psoe azul le llaman– no es compatible de mantener mucho tiempo más con sentarse en los gobiernos junto a ellos. No es descartable que con un vuelco en la tendencia de movilización de la izquierda estén más camino de volver a acercarse al 10% en un futuro próximo, que a sobrepasar el 20% que deseaban lograr. En breve, la mayoría de los españoles serán gobernados por gobiernos de Vox en los distintos ámbitos y ese momentoes en el que deben demostrar que pese al PP ellos son otra cosa. Y ahí está el ejemplo reciente de Podemos, de la ilusión al desencanto hay una fina línea.

Lo de la izquierda subalterna a la izquierda del PSOE – Sumar, IU, Podemos – ha sido otro fracaso. Han mantenido 5 escaños, pero por su izquierda les han pegado un pasada brutal. Mantener una presencia territorial importante (en el caso de IU) pero menguante y obsoleta, les ha permitido resistir pero es evidente que siendo acompañante de Sánchez a cualquier precio, algo que no es coyuntural sino que está en el ADN de cierta izquierda que necesita pisar moqueta para sobrevivir, surgen otras izquierdas con nuevas referencias regionales o nacionales, imagen rupturista y un discurso opositor, que son capaces de hacer lo que ellos no logran ni de lejos: frenar la sangría electoral, recoger voto descontento y además mostrar que hay una parte de los jóvenes que parece que no solo mira a la derecha.

Por tanto, Adelante Andalucia, enseña que en el caso andalúz -como pasó en Aragón con la Chunta y pasará sin duda en Galicia con el BNG, Valencia con Compromís o Bildu en Euskadi y puede que en otros sitios) hay un votante busca que una respuesta crítica al gobierno desde la izquierda y con referencias territoriales claras –porque la mayoría de la izquierda llamada estatal no las tiene-. Por eso la izquierda plurinacional –y en este caso además con un componente netamente anticapitalista y de ruptura al estilo del Podemos inicial– parece que competirá más y mejor que la otra izquierda asimilada al PSOE.

Pero esto es España… y todo se mueve múy rápido.

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