Lanzo ese título preventivo porque estoy convencido que lo que van a leer no le va a gustar a mucha gente. Aquí, retomando los apuntes del blog, haré unas reflexiones muy personales de algo que tiene trascendencia pública.

Voy al grano, aunque aviso que esto me va a quedar un poco largo:

Desde siempre –y no es un secreto porque lo he publicado en artículos y en redes– considero que Pedro Sánchez, no ya el como persona sino lo que representa y la corte que le rodea, ha sido una mala noticia para el centro izquierda en particular y España en general. Y creo que era/es mi obligación –poniéndome en plan estupendo como si eso le importara a alguien– aportar mi esfuerzo para que salga lo antes posible de La Moncloa y sea sustituido por un nuevo gobierno que desde la moderación y la centralidad corrija los desequilibrios generados por una improvisación que considero, salvo honrosas excepciones, ineficaz e irresponsable, alejando de los espacios de decisión a aquellos que solo quieren destruir nuestro modelo de convivencia –los separatismos de ERC o Bildu…– y a los que quieren medrar fomentando la crispación -ahí encuadro a gran parte de los partidos situados a la izquierda del PSOE– y la polémica permanente como seña de identidad sin valorar las consecuencias.

Por ese motivo decidí hace casi año y medio dar de baja mi afiliación al PSOE. Y es que la desilusión y las contradicciones a veces insalvables entre lo que hay que decir y lo que uno piensa, pesan bastante. O al menos a mi me han pesado siempre.

El texto con el que comuniqué la baja del PSOE fue el siguiente:

Por la presente les comunico mi decisión de darme de baja como militante del Partido Socialista Obrero Español, adscrito a la federación madrileña.

Durante muchos años he ejercido en primera línea diferentes responsabilidades internas e institucionales, siempre con lealtad y responsabilidad, pero de un tiempo a esta parte la acción interna y externa del partido además, supongo que también, de mi propia evolución personal y forma de ver las cosas hace que para mantener un mínimo de coherencia no deba continuar la militancia con este partido en el empecé a colaborar a finales de los años 90.

Igual que cuando hace unos meses renuncié a formar parte de la candidatura autonómica comunico esta decisión por los cauces internos y sin aspaviento alguno y por tanto certifico desde aquí mi baja como militante del PSOE-M y en consecuencia de los órganos internos a los que pertenezca.

Un saludo cordial.

Creo que fue un texto bastante claro y respetuoso con la organización y las personas con las que había recorrido más de 20 años de camino. Decisión complicada de tomar porque pese a que las diferencias ideológicas y de estrategia con el partido en el que militaba eran desde hace tiempo bastante insoportables, las lealtades y amistades personales, las inercias vitales y los miedos escénicos a veces hacen que uno se deje llevar y se mantenga tiempo de más donde en el fondo sabe que no quiere ni debe estar.

Tras esta decisión y renunciando incluso a ofrecimientos de reconsiderarla y poder optar a nuevas salidas políticas profesionales decidí seguir con total normalidad en mi modesto –pero muy digno– trabajo en un Ayuntamiento con el que sufrago los gastos de mi familia.

Como expliqué a mis vecinos de Manzanares El Real (Madrid) cuando anuncié en 2019, tras tres elecciones municipales ganadas y 12 años de alcalde –más otros cuatro previos como concejal de la oposición–, que decidía no volver a presentarme, para vivir la política no necesitaba vivir de ella. Y así sigue siendo.

En el último año y medio he dedicado mi tiempo libre a estudiar, leer, escribir y a participar en algunos proyectos o iniciativas, tanto políticas como culturales. Pero he seguido viendo con preocupación la degradación permanente de nuestro modelo de convivencia y la desaparición de facto del PSOE -según mi forma de verlo- como un partido de país para reconvertirse aún más en un instrumento electoral al servicio de una élite que busca mantener sus privilegios y sus trabajos.

Por eso he estado a punto de dar un giro sorprendente a mi guion vital y aceptar la propuesta de formalizar la afiliación al otro gran partido de este país, el Partido Popular. ¡Sí, nada más y nada menos que al PP, al partido de Feijòo y Ayuso! Aunque sepan que al final he decidido no hacerlo y ser coherente conmigo mismo y respetuoso con lo que le prometí a mi familia de seguir viviendo la política con baja intensidad desde fuera de los partidos y de los “focos”.

Pero es que a veces, lo siento, la cabra tira al monte…

Quienes me conocen saben cuales son y han sido siempre mis valores: una posición muy transversal que cree en la centralidad socio política como garantía de convivencia; la búsqueda de la justicia social desde el humanismo cristiano; la defensa de la soberanía popular y nacional; el conservacionismo medioambiental y un orgullo crítico de lo que somos y hemos sido como nación. ¿Eso es de izquierdas o de derechas? Pues a estar alturas de mi vida ya no lo se, porque hace mucho que rompí emocionalmente con esas etiquetas guardadas en cajas estancas que creo solo sirven para atrincherarse y evitar cuestionarse nada. Esos valores forjados y evolucionados con los años desde posiciones mucho más dogmáticas de partida, los he defendido generalmente en el centroizquierda, pero sin ver ningún enemigo ni incompatibilidad de buscar síntesis a priori con quien estaba situado en el centroderecha. Gracias a anteponer las personas a las etiquetas fui capaz de gobernar 12 años teniendo a mi lado personas muy diferentes, desde socialdemócratas a izquierdistas, de independientes a conservadores o centristas e incluso debo tener el honor, absoluta y oportunamente tapado, de ser el único alcalde de España que juntó en paz y armonía, como compañeros de un mismo gobierno, a concejales del PSOE y del PP. Con resultados objetivos muy positivos por cierto.

Volviendo a lo del PP, creo sinceramente que Alberto Núñez Feijóo cosa que ni de lejos podría haber hecho Casado- es ahora mismo la mejor opción en el tablero para intentar hacer algo parecido. Sumar y construir consensos ante un escenario tan difícil y poder regenerar el país sentando las bases de un futuro mejor. Y ojalá a su lado colaborando haya un PSOE post-Sánchez, el inventor del No es No, que vuelva a la misma onda de responsabilidad de Estado de antaño. Ojalá.

Evidentemente hay muchísimas cosas del Partido Popular que no comparto, cosas que no entiendo porque provengo de una cultura política diferente y otras que me homologan sin problemas a su ideario. Pero es que los tiempos de partidos-secta deben superarse, prueba de ello es la baja participación en los mismos más allá de cargos públicos, aspirantes a serlo y familiares de unos y otros. Finalmente como he dicho, decidí no dar ese paso y sigo conviviendo con mis contradicciones desde la total y absoluta independencia, usando solo mi voto y mi opinión como herramienta de cambio.

Durante muchos años hay quien me ha catalogado como un hombre de derechas en la izquierday otros como un hombre de izquierdas en la derecha. Lo que ahora llaman rojipardo, neorrancio o facha a secas, antes centrista o equidistante. No me ofenden porque sigo reconociéndome como alguien social, demócrata y cristiano con una visión nacional y popular.

 

Pues me ha quedado un poco largo, pero tenía que escribirlo… salud y felicidad.

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