Con todas sus letras.
Las palabras del ex ministro y eurodiputado, Juan Fernando López Aguilar, sobre las decisiones que el PSOE y el gobierno de Pedro Sánchez con respecto a la tiranía marroquí, ahora convertidos en socios preferentes y aliados acríticos de una nueva política exterior aún más plegada a los intereses estadounidentes y franceses, es simplemente INDECENTE.
No hay diferencia alguna en las palabras empleadas por este charlatán con verbo de vendedor de crecepelo, con las que justifica el voto contrario al incumplimiento de los derechos humanos en nuestra frontera sur en una votación del europarlamento –y con ello todas las cesiones previas y futuras – con la que otros antes que el, han amparado cualquier atrocidad en aras de sus –supuestos– intereses de país.
Lo de «si hay que tragar sapos, se tragan» sigue la misma doctrina con que Henry Kissinger justificó el apoyo y tolerancia a cualquier dictadura, por atroz que sea, que sirviera a los intereses norteamericanos en el mundo. «Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta» fueron las palabras con que defendió el apoyo a Tacho Somoza en Nicaragua y sirve para ampliarla al apoyo a Pinochet, Videla o los escuadrones de la muerte en El Salvador. Los vuelos de la muerte, las torturas de la DINA o el asesinado de Ellacuría y los jesuitas son «sapos» que merece la pena tragar por un bien mayor. El problema – otro más – es que es aquí ni siquiera hay contraprestaciones en favor del interés nacional detrás, sino beneficios económicos y geopolíticos de terceros, además de toda una red de sobornos a las élites, como está investigando el propio Parlamento Europeo. Una verguenza amoral propia de gente bien pagada pero éticamente mal educada.
Marruecos es nuestro vecino del sur. Sin duda. Pero no es ni nuestro aliado ni tampoco nuestra debilidad ante el nos va a traer nada bueno. Y este pensamiento laxo con respecto a los derechos humanos de la izquierda caniche, menos aún. Porque ¿no podrían haber usado esa misma flexibilidad para «tragarse el sapo» de la invasión de Rusia en Ucrania y evitarnos más pobreza y dificultades derivadas de nuestra posición como país? La pregunta es retórica, porque en la defensa de Marruecos ante las críticas que recibe y la posición de España en Ucrania sirve a los mismos amos.
Lo dicho, de verguenza.





