Ya no hay Covid. Los medios han decidido dejar de asustar a todas las abuelas de España con el virus y ahora han decidido que toca aplaudir en los balcones a los pobres ucranianos, como en su día aplaudimos a los sanitarios, policías etc., y una ola de solidaridad casera inunda nuestras vidas gracias a la televisión y las redes. Otra vez no hay matices. Blancos o negros. Y nosotros tan felices en nuestras casas, viendo como mueren inocentes para los que nuestra respuesta es una banderita de colores en la foto de perfil del facebook.

Vamos por partes. Que Rusia ha agredido a un país vecino no tiene discusión. Y de repetir esa verdad irrefutable -que lo es- no se puede salir uno, porque eso te convierte inmediatamente en un fascista-comunista-hijodePutin. Un rojipardo de manual para que nos entiendan los pijoprogres de izquierda o derecha.

Si ante un conflicto tan complejo como este, se recuerdan los acuerdos de Minks, los 8 años de bombardeos sobre las regiones del Dombass, la necesidad de mercados energéticos y armamentísticos para la industria de EE.UU. – incluido el gasista hijo de Biden – que ven que la influencia china en el mundo gira los polos o se denuncian las masacres de rusos por parte de los paramilitares ucranianos a las ordenes de sus gobernantes, que declaraban (y ahí están los videos) que había que aplicar una regimen de «apartheid» contra ellos, vas directo al infierno. De cabeza.

Aquí solo un malo y no hay nada más que hablar ¿Justifica todo esto la guerra? No, nada justifica la pérdida de vidas humanas inocentes, pero lo explica. Explicar, esto es de primero de barrio sésamo, no tiene nada que ver con justificar. En la vida hay que buscar las razones de los problemas, si las hubiera, para evitar repetirlos y sobre todo prevenirlos.

Que la OTAN amenace la seguridad de Rusia con el anuncio de más bases en su frontera, tampoco puede ser enunciado como una provocación del presidente Biden – recuerden… ¡ningún presidente demócrata sin su guerra! -, porque estoy seguro que EE.UU. respetaría la soberanía de México o Cuba – y las vidas de sus habitantes- si se instalaran bases rusas con misiles de medio alcance o Israel si esto pasara en Siria. Seguro ¿verdad? Pero no. Que quede claro que Putin es el malo malísimo. Y bueno estoy seguro que no es. Para nada. Pero no menos malo que los demás dirigentes de grandes potencias -y muchos de las pequeñas- que buscan mantener su estatus político y económico sin respeto alguno a las vidas ajenas. ¿Esto es equidistancia? No, es un mero análisis de la realidad de la mierda de mundo en que hemos vivido, vivimos y viviremos. Antecedentes tenemos en Iraq, Libia, Siria… aunque ahora los progres se hayan alineado, una vez más, con los fachas atlantistas en olvidar y pintar todo con la brocha gorda.

Nuevamente pido perdón. Porque ahora no toca esto que escribo. Ahora hay que gritar alto ¡Rusia es culpable!, generar rusofobia en la población e indignarse ante las manipuladas informaciones de televisiones y periódicos que, como hacen los medios «prorusos» que ahora vamos a prohibir – otro hito de la nueva democracia liberal – informan y mienten lo que les toca por el lado en el que están y les pagan.

Que muera gente inocente es una mierda. Siempre. Y no entender que el mundo no es un parque infantil sino un complejo mapa geopolítico lleno de equilibrios e intereses que cuando se rompen generan guerras y penurias no lo mejora. Y eso es que lo han hecho el águila de la OTAN – o sea EE.UU. y sus perritos falderos – y el oso ruso. Tensionar el tablero y dejar muchas vidas de por medio. Los rusos al menos -que pena de mérito- han puesto unas cuantas suyas… pero la OTAN y la UE están poniendo las de otros.

¿Soy cínico? Es posible. Pero sobre todo estoy harto de buenismo y postureo. Y de la propaganda burda, que no deja de repetir que esta es la primera guerra en Europa desde la II Guerra Mundial. No es cierto. Nosotros, «occidente», masacramos durante dos meses Yugoslavia bombardeando Belgrado y asesinando a miles de personas – con jefe español en la OTAN al mando– para darle la independencia al narcoestado de Kosovo, como antes fomentamos y auspiciamos guerras civiles en los Balcanes y la creación de nuevos países a la sombra de Alemania. ¿Les suena a algo?