Parecía difícil, lo se. Pero no imposible. Como decía el historiador Ricardo de la Cierva y hoy se hacen eco varios columnistas, «la derecha no tiene remedio». Al menos esta. Porque mientras el PP se desangra entre la bisoñez de Casado/Egea y sus fontaneros sin escrúpulos y la huida hacia delante de Ayuso/MAR tapando las sospechas de una comisión en un contrato de urgencia –como tantos fruto de la pandemia-, VOX vela armas para convertirse en la primera fuerza del conservadurismo amplio. Y digo amplio porque a diferencia de la izquierda que lleva años compactada en una especie de pensamiento único progresista -quien se salga de la ortodoxia woke y posmo es lanzado al Averno- en la derecha parecía que había una latente lucha ideológica, no ya entre las viejas familias o tendencias -liberales, democristianos, conservadores…- sino entre las nuevas corrientes procedentes de la nueva derecha alternativa y populista, con todos sus matices, y la vieja costumbre de ser la correa tecnocrática de transmisión de las élites. Ahí era donde confluían la vieja derecha y la nueva izquierda. Y ahí es donde había espacio para la pelea.

Nadie sabe como acabará esto. Si la izquierda madrileña será capaz de darse la vuelta como un calcetín y capitalizar el descrédito de las sospechas frente a Ayuso para regalarle a Sánchez una –otra– válvula de escape a sus fracasos, con un Casado inane e incapaz de capitalizar la oposición. O si la derecha estallará del todo por los aires recogiendo VOX una parte importante de los pedazos y/o Ayuso liderando una nueva fuerza madrileñista del conservadurismo liberal sin complejos y Feijóo de un nuevo centro derecha estatal. Cualquier cosa.

Cuando Rajoy publicaba «Política para adultos» también pensaba en estos, en los suyos. El infantilismo y la torpeza de quienes gestionan las cosas públicas o aspiran a ello es insultante pero la ciudadanía parece anestesiada o totalmente inmune a la sorpresa. Y en estas, al final alguno hasta va a haber acertado en un eslogan que parecía hasta hace unos meses pretencioso y gracias a que la derecha parece de verdad no tener remedio, #soloquedaVOX. Y casi sin tener que hacer nada. Para que se lo hagan mirar…