Es difícil hacerlo peor. Pero día a día se superan.

No encuentro en el centro derecha una sola actuación que parezca, al menos disimulando, inteligente. Andan como pollo sin cabeza -ahora que han descubierto el ruralismo esta expresión les viene de perlas- sin estrategia, sin discurso y sin proyecto de país. Y eso que enfrente tienen un gobierno con escasa credibilidad, con incoherencias explotables y con una política errática e indefendible en muchos casos. Pero si con esas. La mejor ayuda del sanchismo se llama Egea y de apellido Casado. Sus nombramientos y ceses en las portavocías públicas, sus celos frente a Ayuso, sus complejos frente a Feijoo y su indecisión en si hacerse mayores o seguir siendo unos bisoños de la política española hacen que un día apuesten por crecer en el centroizquierda -como hizo Aznar en el 96- comiéndose además a Cs y al día siguiente superen a Vox en los decibelios declarativos.

Del conservadurismo social no se ve nada ni de lejos, sino que siguen las directrices ultra liberales de la CEOE hasta que estos pactan la «reformilla laboral» con el gobierno y se enfrentan a ellos en lugar de agradecer al yo-yolandismo y al sanchismo el reconocer las «bondades» de las políticas laborales de Rajoy manteniendo el nucleo básico de su reforma. Es que ni cuando se equivoca clamorosamente el gobierno aciertan ellos. Y mientras tanto, Voz empieza a pasarles por encima. No por su derecha, sino por todos los lados, porque van poco a poco recogiendo voto también procedente de la «izquierda sociológica» descontenta y sobre todo arrasan en el nuevo voto joven, que no ve en el PP cambio o alternativa, sino algo viejuno e inservible. Como pasó en el 2015 electoral post-11M en la izquierda del mercado político.

Ahora llega el domingo, donde se vota en Castilla y en León. Y esta votación puede ser la última torpeza. Unas elecciones adelantadas innecesarias, donde el PSOE no era alternativa y ahora el PP puede o perder el gobierno ante una suma multicolor o depender totalmente de un Vox muy crecido para mantenerlo «in extremis». Y en cualquiera de los dos escenarios, porque salvo sorpresa no se vislumbra otro, Egea y su aparato -ese que no sabe ni votar en el Congreso- habrán hecho el enésimo servicio a Pedro Sánchez para mantenerse en el gobierno aunque pierda las elecciones. Sin olvidar que el sorpasso de Vox no estará tan lejos a nivel nacional. Y la decisión final de los regionalistas cabreados de la España Vaciada puede ser la llave, no solo del gobierno Castellano y Leonés, también de la que abre la puerta de salida a Casado.

Difícil hacerlo peor…