Las encuestas llevan una temporada dando un escenario nada prometedor. Por una parte evidencian que la desaparición de Ciudadanos como fuerza política con representación institucional «dopa» en escaños al Partido Popular y le coloca de nuevo como primera fuerza. Los que no quisieran ver en la existencia de tres fuerzas con millones de votos en el espectro electoral del centro derecha frente a solo dos en la izquierda, la causa de la victoria en escaños del PSOE o es no ven delante de sus narices o quieren vivir en un mundo de ficción que se ajuste a sus deseos. Pero la realidad es la que es y al igual que pasó en Madrid donde se vivió en la arcadia feliz del relativo triunfo del PSOE en 2019, la hecatombe centrista colocó al PP de nuevo al borde de la mayoría absoluta y a la izquierda muy lejos aún de cualquier opción de gobierno. Y ahí me temo que va a seguir por largo tiempo, pero ese es otro tema.

La previsible derrota electoral del sanchismo que recogen todos los sondeos no significará una victoria inmediata del casadismo puesto que el traspaso de votos de Cs no se verá acompañado por una caída de Vox, que en el flanco derecho se mantiene fuerte y reforzado – según algunas encuestas cerca de los 70 escaños- lo que facilitará que «el gobierno frankenstein»Rubalcaba dixit– pueda llegar a perpetuarse gracias al apoyo de Podemos/Díaz, ERC, Bildu, PNV… con permiso de la España Vaciada, claro. 130 escaños del PP y se puede quedar aún así en la oposición.

¿Qué porqué relato esto ahora? Porque creo los sondeos reflejan en una foto fija la incapacidad del sanchismo y del casadismo de configurar proyectos de mayorías que recojan el sentir general de la sociedad española, dejando la gobernabilidad al albor de experimentos y fórmulas multipartidistas. Y muestra que las limitaciones transversales del Voxismo -anclados sin duda en la ortodoxia programática liberal-conservadora- no son una debilidad sino una fortaleza electoral en estos momentos donde Casado no convence ni a los propios y que a la izquierda del PSOE tampoco hay aparece una alternativa fiable al oportunismo y volatilidad de Sánchez. Ni en uno ni en otro flanco extremos parecen capaces del famoso sorpasso. Por tanto PSOE y PP, PP y PSOE, han hecho de la supervivencia personal de sus dirigentes su única estrategia y los españoles con nuestros votos parece que a corto plazo vamos a ayudarles a que así sea. Y así nos va a seguir yendo…