Cuando uno tiene días tontos -o malos-, días normales -o malos- o días largos -y malos- el maratón de series siempre es una buena -al final me sale una idea positiva- acción. Y no porque yo sea un enemigo del sofá y tele sino todo lo contrario.

Entre libro y libro me decanto por dedicar largas horas a la pequeña pantalla desde donde accedo a meterme una buena maratón de series y de cine. ¿Mis preferidas? En el caso de las policiacas las que provienen de la BBC o Europa del norte que suelen darle al género una visión diferente al que nos tiene acostumbrado el  «noir» norteamericano -al que tampoco desprecio- que vista la calidad de lo que se ofrece a veces en las pantallas se agradece. Pues precisamente una de las últimas que he visto, este fin de semana, viene desde los Estados Unidos en coproducción con Australia pero tiene la verdad un tono muy británico en la forma de afrontar las tramas y describir de forma coral -y muy personal- a los personajes. Tanto, que tardé en darme cuenta de que se encontraban allí y no en las afueras de Londrés.


La serie en cuestión se llama Clickbait y aunque no se acerca a mi adorada Line of Duty -obra maestra en el Olympo de las series- se ve con agrado y hasta te sorprende a veces aunque es verdad que alguno de los giros que van dando se ven desde el Empire State.

Será que ayer tuve un día manifiestamente mejorable y hasta prescindible en el que tuve las defensa bajas y la lectura pendiente de algún ensayo sobre el conservadurismo social y verde o la revolución francesa era demasiado para mis doloridas neuronas, por lo que cambié las letras por la tele.

 En Netflix  la tienen disponible para quien se vea con ganas…

Share This