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Furia
Furia tiene ritmo, personajes y buenas interpretaciones, aunque Carmen Machi parece haber entendido que la intensidad consiste en subir el volumen y poner siempre la misma cara.
Serie de 2025
Disponible en HBO
Furia parte de una idea que, sobre el papel, tiene bastante atractivo: cinco mujeres aparentemente muy distintas, unidas por una mezcla de frustración, ambición, supervivencia y ese cabreo que se acumula cuando la vida te va colocando siempre en el lado equivocado de la mesa. La serie tiene ritmo, mala leche y, sobre todo, ganas de contar algo más que la enésima historia de personajes que viven estupendamente en Madrid.
Hay interpretaciones que elevan considerablemente el conjunto. Pilar Castro está magnífica, demostrando una vez más que tiene una capacidad extraordinaria para moverse entre la comedia, el drama y la incomodidad sin que se note el cambio de registro. El resto de actrices (Nathalie Poza, Ana Torrent, Candela Peña, Claudia Salas…) también aportan esa mezcla de inteligencia y fragilidad que hace que sus personajes resulte especialmente atractivo. Y hay secundarios que, precisamente por no intentar comerse la pantalla, terminan dejando una huella considerable.

El problema aparece con Carmen Machi. Y decirlo resulta casi sacrílego en un país que parece haber decidido que Carmen Machi es buena actriz por decreto constitucional. Hay momentos en los que parece que no interpreta al personaje, sino que subraya con rotulador fosforito que está interpretándolo. Gritos, gestos, miradas y una intensidad permanente que lleva repitiendo desde 7 vidas… ¡nuestra Nicolas Cage patria!
Aun así, Furia funciona y se deja ver. Tiene personajes con aristas, diálogos con intención y una mirada bastante más incómoda de lo habitual sobre la frustración femenina, el dinero, el poder y las relaciones personales.
No es una obra maestra, pero sí una serie con personalidad. Y eso, en la televisión actual, ya es bastante.
