Viñetistas (2)

Mucho más que humor: historia del siglo XX

Óscar Cerezal.- 

La portada de esta segunda y ¿última? parte del recorrido por el viñetismo del siglo XX español no puede ocuparla otro sino Antonio Mingote, un auténtico genio reconocido y admirado a diestra y siniestra que sin perder jamás su libertad dibujó algunas de las páginas más gloriosas de este arte.

Volviendo a los años 70, con la llegada de la transición y la flexibilidad de la libertad de publicar en los medios clásicos procedentes de la publicación pertenecientes a la Cadena de Prensa del Movimiento -denominada a partir de ese momento Medios de Comunicación Social de Estado hasta 1984 que fue liquidada de forma definitiva y sus medios o cerrados o vendidos a diferentes grupos- las viñetas y el humor gráfico recuperó una importancia creciente en la prensa española, sin la virulencia del periodo republicano pero con una mordacidad e inteligencia fruto sin duda del aprendizaje durante la dictadura en medios como La Codorniz.

Al margen de las viñetas en los medios diarios -donde muchos de sus autores han seguido en primera línea de revista durante estos cuatro decenios- aparecieron revistas especializadas en el humor como herramienta de crítica y en algunos casos de oposición al “cambio tranquilo” que iba sucediendo en el modelo político y que les parecía limitado y limitante. Destacan especialmente en ese periodo Hermano Lobo o Por favor. El ansia de libertad y la necesidad social de expresarse de otra manera a la que había sido condenado durante muchos años permitió que la creatividad y la irreverencia -a partes iguales- se abriera paso como un vendaval.

Medios nuevos como El País o Diario 16 pero también veteranos como Pueblo, Informaciones o el ABC mantuvieron las viñetas de sus dibujantes de cabecera como auténticos artículos de opinión cuando no como editoriales con un protagonismo destacado y siendo además la página donde les situaban por las que miles de lectores comenzaban cada mañana la lectura del periódico para saber, sentir y entender por donde iba la realidad ese día.

Forges, Peridis, el mencionado Mingote o Chummy Chumez regaron miles de páginas de ingenio y arte, pero además sembraron en la discordia de sus cabeceras una unidad de acción en la defensa de los valores de la libertad de expresión y de sentir social de la mayoría de la población.

A los ya nombrado acompañaron en el transcurso de los años  Gallego&Rey, Máximo, Perich, Sir Camara, el argentino Quino, Romeu, Iva, Carlos Gimenez… que desde sus periódicos y otras publicaciones como El Jueves, El Papus, Triunfo, Cuadernos para el diálogo o Época han sido sin lugar a duda una generación gloriosa en esta materia.

Como señalaba Forges en la inauguración de una exposición en la Biblioteca Nacional de España, de la censura oficial del franquismo se pasó “a otras censuras empresariales, económicas, comerciales…” donde el talento de los dibujantes tuvo que sortear las mismas como hicieron a duras penas años atrás para seguir “diciendo sin decir” y mantener su compromiso a izquierda y derecha -que humoristas los hubo y hay de todas las tendencias- con una “democracia no mutilada”.

Tras estos primeros años de la democracia del 78 llegaron nuevos medios como El Mundo, El Independiente o en un tiempo más cercano La Razón, que han seguido manteniendo –y rescatando- a muchos dibujantes. Cierto es que aunque la llegada de lo digital y la perdida de influencia del papel algunas publicaciones han desaparecido pero son, somos, miles los que aún buscamos en el periódico o en las redes como se levantan los dibujantes y qué refrescante o dolorosa realidad nos muestran con sus lápices y su inteligente síntesis de líneas, letras y colores. La actualidad no puede entenderse sin ellos:

Para terminar este pequeño homenaje a unos artistas que merecerían un museo permanente que no deje morir su aportación a nuestro ser y sentido como sociedad no puedo menos que reproducir otra viñeta del genio Mingote y que refleja una máxima que debería estar impresa en todos los libros de textos de educación para la ciudadanía o como se llame eso ahora…

 

… y a continuación la que otra referencia diaria, JM Nieto, le hizo como homenaje utilizándola de base y colgándola simbólicamente en su pared. Lugar donde un servidor -lo confieso- se sienta a escribir o diseñar tiene colgadas las dos.

 

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