IDEAS

Terry Reintke

La líder ecologista que quiere convencer a los trabajadores europeos.

Elena G. Sevillano.-IDEAS / El País.

 

La copresidenta de Los Verdes en Bruselas no olvida sus orígenes: la cuenca del Rhur, corazón de la minería del carbón y el auge industrial alemán.

Terry Reintke tenía “16 o 17 años” cuando se vivió el apogeo de las protestas contra los planes de ampliación de la central térmica de carbón de Datteln, un pequeño municipio a media hora en coche del suyo, Gelsenkirchen, en la cuenca del Ruhr. Aquellos activistas no entendían que la verde Alemania siguiera construyendo en el cambio de siglo plantas para quemar carbón, el combustible fósil que más contribuye al cambio climático. Ella, pese a ser solo una adolescente, tampoco. Aquel movimiento anticentral fue el detonante de una vocación ecologista que la encaminó hacia Los Verdes, el partido del que hoy es copresidenta en el Parlamento Europeo.

Pero Reintke, de 36 años, también es muy consciente de dónde procede. La cuenca del Ruhr, marcada por la minería del carbón y la industria del acero, fue durante muchas décadas el corazón del auge industrial alemán. Hasta que llegó la crisis, el cierre de las minas y una difícil transición hacia las energías renovables que dejó en la estacada a muchos. Reintke, que se postula, de momento en solitario, para liderar la candidatura verde de las próximas elecciones europeas, en junio de 2024, tiene claro que la justicia social debe ir de la mano de la lucha climática: “Me sale del corazón. Aunque no hubiera cambio climático me dedicaría a luchar por una sociedad más igualitaria”, asegura en una conversación desde Estrasburgo.

Los Verdes son conscientes de que tendrán que ganarse a la clase trabajadora si quieren ser influyentes en Europa, y Reintke, parte del ala más izquierdista del partido, está decidida a dar esa batalla si, como todo parece indicar, en febrero es confirmada como spitzenkandidatin de su grupo. “Vamos a dejar claro a la gente que pasa dificultades, a la que le cuesta llegar a fin de mes, que tenemos una oferta para ellos en las próximas elecciones”.

Los sondeos predicen que Los Verdes europeos no repetirán los buenos resultados de 2019, que les dieron sus 72 asientos actuales. El agregador de encuestas de Politico augura entre 48 y 50. La tendencia es similar en la Alemania natal de Reintke, donde Los Verdes, parte del Ejecutivo en una coalición con socialdemócratas y liberales, rondan el 15% de intención de voto cuando en abril de 2021 llegaron a liderar las encuestas con el 25%. Las responsabilidades de gobierno los han desgastado y no han conseguido sacudirse la fama de querer prohibir cosas —comer carne, viajar en avión— y obligar a los ciudadanos a hacer grandes desembolsos, como cambiar las calderas de gas por las más costosas bombas de calor eléctricas.

Reintke, que participó en las negociaciones del acuerdo de la coalición, reconoce que no han sabido explicar sus políticas y que cunde la idea de que no son sensibles al coste económico que estas tienen para las clases populares. En aquellas reuniones, cuenta que los socialdemócratas pelearon por dos o tres medidas sociales y les dejaron el resto a ellos, algo que los ciudadanos desconocen. “Mucha gente piensa que a los verdes solo nos interesa el green deal [pacto verde], y no es cierto. Tenemos que poner en primer plano lo que realmente defendemos para ganarnos su confianza y decirles que sabemos que los tiempos son difíciles, pero que les vamos a apoyar en esta transformación que en el futuro mejorará sus vidas”.

Asesora del eurodiputado Ulrich Schneider a los 24 años, elegida ella misma eurodiputada a los 27, su carrera ha sido fulgurante. Como copresidenta del grupo desde octubre de 2022, sus compañeros aseguran que los dirige “con una visión clara, dejando siempre espacio para el debate y la escucha de diferentes perspectivas”, dice el también alemán Rasmus Andresen, que la conoce bien. “En otros partidos la respetan como una negociadora justa, aunque dura”, añade.

Reintke se dio a conocer más allá de Alemania cuando en septiembre de 2017, justo antes de que arrancara el movimiento MeToo, habló abiertamente de acoso sexual en el Parlamento Europeo. Relató su propia experiencia con un agresor en la estación de tren de Duisburgo y consiguió abrir una discusión sobre el acoso en las instituciones europeas. Además de la lucha feminista, Reintke, que vive en pareja con la también política verde francesa Mélanie Vogel, copreside el intergrupo del Parlamento que defiende los derechos LGTBI.

La misma franqueza con la que habla de estos temas la emplea esta graduada en Ciencias Políticas para referirse a la extrema derecha, que en su país supera el 20% de intención de voto y tiene en vilo al resto de los partidos. “El año que viene tendremos que luchar con todas nuestras fuerzas contra un giro a la derecha en el Parlamento Europeo”, subrayó Reintke este viernes en su discurso en el congreso de Los Verdes alemanes en Karlsruhe. Y alertó de que partes del Partido Popular Europeo (PPE) están buscando mayorías con partidos de ultraderecha.

Esta complicidad es, al menos en Alemania, impensable hoy, ya que todas las formaciones rechazan cooperar con la ultraderecha. “Mi postura es de resistencia. Creo que no deben jugar ningún papel en el panorama político”, dice. Pero no es la única estrategia. “Tenemos que conseguir que las fuerzas conservadoras en toda Europa se alejen de ellos y desde los partidos progresistas ofrecer una alternativa a los votantes”.