Rojo y Negro

Una película nétamente falangista

Miguel Hedilla.- La Gaceta

ROJO Y NEGRO es una película netamente falangista, siendo la única de la guerra civil hecha con ese marchamo. Y no me refiero solo a su contenido sino también a quienes participaron en su elaboración, ya que además de su Director, eran también falangistas el autor de la música, el maestro Juan Tellería, compositor del Cara al Sol y del himno de la División Azul, y su Inspector artístico José María Alfaro, coautor de la letra del himno falangista.

Su argumento gira en torno a dos jóvenes, amigos desde la infancia y después novios, Luisa y Miguel, ella interpretada por la actriz Conchita Montenegro y el por Ismael Merlo, que durante la segunda república aun manteniendo su relación optan por posicionamientos políticos diferentes, ella Falangista y el Comunista. Ya iniciada la guerra civil Luisa es una quintacolumnista que ayuda a sus compañeros de Falange pero es descubierta y detenida tras un registro en su casa, trasladada a la Checa de Fomento al final es asesinada. Enterado Miguel de su detención acude en su rescate, pero en un tiroteo con sus compañeros de partido también muere. El argumento así contado parece uno más, pero la película tanto técnicamente, como por su forma y fondo, supuso un auténtico dolor de cabeza para los censores del régimen. Fue precursora del neorrealismo italiano en tanto que frente a la lejanía corporal de los artistas y el exceso de diálogo se centra en las expresiones físicas de estos; frente a la distancia que impide conocerlos se fija más en sus sentimientos, así como en la condición humana y su realidad frente a manipulaciones que la tergiversan.

Es una película adelantada a su tiempo. La fotografía, obra de Alfredo Fraile y Enzo Riccione, es excepcional, caracterizada por un estupendo e insólito uso del claro oscuro. Al igual que su ritmo, sobre todo al final, mantenido de forma constante y ordenado. Contiene además unas atrevidas y vanguardistas secuencias cuando nos muestra la Checa de Fomento grabada mediante planos abiertos en donde todo se ve, lo de un lado y lo del otro, lo de arriba y lo de abajo, a modo de la famosa viñeta del gran F. Ibáñez 13 Rue del Percebe. Pero es que además de sus cualidades técnicas está lo que cuenta. Todas las películas que estamos acostumbrados a ver con temática parecida, además de posteriores son de signo contrario. Son siempre de ciudades ocupadas por los nazis, o los malos de turno, en donde hay una resistencia que se ayuda entre si y les combate.

Aquí pasa eso mismo pero al revés. Los malos son los republicanos, socialistas y comunistas, y los perseguidos que resisten y luchan por la libertad son los falangistas. La Checa de Fomento, o de Bellas Artes, fue un centro de detención y tortura irregular, con parodias de juicio incluidos, bastante parecido salvando las distancias a los que mucho más tarde hubo en el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla. En la Checa, los representantes de los partidos del Frente Popular decidían a su antojo sobre la vida y la muerte de los detenidos en los primeros meses de la guerra civil, torturándoles previamente, y en la mayoría de los casos solo por tener los allí apresados la condición de católicos o ser contrarios a las organizaciones frente populistas. Sin embargo el carácter que da Arévalo a los individuos izquierdistas no es ni mucho menos, en algunos casos, radical en el sentido de fríos y vulgares asesinos, dotándoles por momentos de cierta humanidad, hasta tal punto que se puede percibir parte de confrontación ideológica con atisbos de reconciliación. Igualmente nos muestra a un Miguel, el novio comunista de Luisa, como persona íntegra que reniega del comportamiento de sus camaradas.

Nos encontramos por la tanto con una verdad a veces poco o nada reconocida, el que las personas son más importantes que las ideologías. Por otro lado llama la atención también que aparezcan en la película escenas del filme soviético el Acorazado Potemkin, famosa película de propaganda Soviética, basada en hechos reales ocurridos en Odessa en época de los Zares. No es desde luego una película de exaltación patriótica, ni alaba al bando nacional vencedor de la guerra, aunque se posiciona a su favor, y probablemente todos estos matices la llevaron a ser prohibida. Cuentan que Franco la llegó a ver en un pase privado y que no le gustó nada. Hace años cayó en mis manos una copia en DVD y como cinéfilo aficionado vuelvo a ver a menudo aquellas películas que me gustan, que me dicen algo, que me enseñan, que me entretienen, ROJO Y NEGRO es portadora de esas características. 

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