IDEAS / CULTURAS

La Revista de Occidente

100 años de pensamiento en español.

Fernando R. Lafuente.-ABC

Desde el momento de su creación, ‘Revista de Occidente’ constituyó el referente esencial del pulso y el nervio de una vocación de modernización cultural

 

Fue a mediados de abril de 1923 cuando subiendo por la calle de Alcalá, Ortega le comentó a Fernando Vela, tal y cómo éste contó en 1963: «¿Y por qué no hemos de ser nosotros los que hagamos esa Revista? Usted me ayudaría como secretario de Redacción». Vela confesaría que sintió que él «era muy poco para tan grande y difícil empresa, pero al lado de la gran personalidad de Ortega me sentí con fuerza para ese cometido auxiliar». Que no sería tan auxiliar, sino clave. Meses más tarde, en julio de ese mismo año, ahora se cumple una centuria, apareció el primer número de ‘Revista’. Hoy es, sin duda, un hecho extraordinario para una publicación de sus características, y una celebración para la cultura que se expresa en lengua española. La Redacción, gracias a la estrecha relación que unía a Ortega con Espasa-Calpe, se situó en la entonces avenida de Pi y Margall, ahora Gran Vía, en el primer piso de lo que entonces se conocía como el Palacio del Libro, donde además de la Redacción se celebraban las tertulias de la ‘Revista’. No es casualidad que la Casa del Libro, que ahí sigue, cumpla también cien años.

Para la historiografía intelectual el período comprendido entre 1898 y 1936 es considerado como la Edad de Plata de la cultura española. Durante esos años surgieron y convivieron cuatro generaciones excepcionales: la del 98, la del 14, la del 27 y la del 36, que tuvieron cabida todas en las páginas de la ‘Revista’. Pero, también fue la Edad de Plata para las revistas. ‘The Criterion’ en el Reino Unido, ‘La revolution surrealiste’ en Francia, ‘Nuova Antologia’ en Italia, ‘Europäische Revue’ en Alemania, ‘Poetry’ en Estados Unidos, ‘Sur’ en Buenos Aires, ‘Contemporáneos’ en México, ‘Revista de Avance’ en Cuba, ‘Amauta ‘en Perú, ‘Orpheu’ en Portugal, ‘Klaxon’ en Brasil, ‘Mito’ en Colombia, entre tantas. ‘Revista de Occidente’, con Ortega y Vela, y ‘La Gaceta Literaria’ de Giménez Caballero instaurarían la modernidad, no sólo literaria sino plástica, cinematográfica, musical y, en el caso de ‘Revista de Occidente’, ampliada, por mor de sus fundadores, a los asuntos de la ciencia, la historiografía, la arqueología y demás.

Desde el momento de su creación constituyó el referente esencial del pulso y el nervio de una vocación de modernización cultural. Un elemento vertebrador, orientador y crítico. Será la guía en la sombra, el faro que ilumina en medio de la tormenta. Tiempos de una extraordinaria efervescencia intelectual. El lector, curioso, crítico, no especializado, sino atento a lo que Ortega denominaría los «temas de nuestro tiempo», caracterizaría a una publicación que pretendía divulgar sin vulgarizar.

Ortega era consciente de estas luminosas palabras de ese gran ensayista mexicano que fue Alfonso Reyes, buen amigo del filósofo español, que ya una década antes había advertido: «Si el orbe hispano de ambos mundos no llega a pesar sobre la tierra en proporción con las dimensiones territoriales que cubre, si el hablar la lengua española no ha de representar nunca una ventaja en las letras como en el comercio, nuestro ejemplo será el ejemplo más vergonzoso de ineptitud que pueda ofrecer la raza humana».

Ortega, consciente de ello, tendrá a América como el punto de partida para esa modernización de la cultura en español. No es casualidad que en una conversación con el propio Reyes en Buenos Aires, Ortega le confesara que le gustaría ser recordado como ‘Ortega, el americano’. Viajar las ideas, romper las fronteras, será éste un viaje de ida y vuelta, proyectará la vida intelectual española hacia el exterior y presentará en España lo más granado de la creación artística, científica, filosófica, histórica. En el catálogo de la exposición ‘Revista de Occidente o la modernidad española’, celebrada en la Biblioteca Nacional, y cuyo comisario es Juan Manuel Bonet, aparece la nómina de iberoamericanos presentes en la ‘Revista’. Un hecho que no sólo se produce en la primera época de la publicación (1923-1936), sino que se prolonga hasta hoy mismo.

Como muestra, un metafórico botón: la primera reseña que se publica de ‘Fervor de Buenos Aires’ de Jorge Luis Borges es en ‘Revista de Occidente’, antes que en la propia Argentina, firmada nada menos que por Ramón Gómez de la Serna. Pensadores como el propio Ortega, Simmel, Marañón, Scheler, Weber, Russell, D’Ors, Jung, Munford; economistas como Sombart o Van Mises; arqueólogos como Schulten, Obermaier, Bosch y Gimpera; científicos de la talla de Heisenberg, Schrödinger, Cabrera, Thirring, Einstein; historiadores como Curtius, Huizinga y escritores de la valía y posterior repercusión como Svevo, Kafka, Rilke, Faulkner, Woolf, Joyce, Proust, Cocteau, Vàlery junto a Baroja, Azorín, Victoria Ocampo, Ayala, Borges, Ramón, García Lorca, Corpus Barga, Alberti, Aleixandre, Cernuda, Miguel Hernández, María Zambrano, Gerardo Diego, Guillermo de Torre, entre un centón memorable de colaboradores, a los que había que sumar los exquisitos ilustradores: Maruja Mayo, Barradas, Almada Negreiros, Norah Borges, convierten a la ‘Revista’ en el centro de operaciones de un portentoso anhelo: que esa alta divulgación se presente en español, que la ciencia es posible explicarla en español, que se puede pensar en español, que la creación artística en español requiere de una atención y cuidado fortalecida por el contacto y el contagio con otras lenguas y otras circunstancias.

Tras el obligado paréntesis que siguió a la Guerra Civil era imposible que una publicación de las características, libertad y crítica de ‘Revista de Occidente’ se publicara durante la inmediata y durísima posguerra, pero se consiguió que en 1963 la ‘Revista’ regresara a sus lectores, esta vez en la dirección José Ortega Spottorno, quien, como su padre, continuaba la labor de crear empresas culturales de resonancia, como fue la fundación de la editorial Alianza y el diario ‘El País’. Gracias a una nueva Ley de Prensa, la ‘Revista’ volvió a encontrarse con los lectores, y sin bajar ni un centímetro su ambición y su compromiso, a pesar de la censura, y siempre contra ella, se consiguió reunir en sus páginas a los que serían grandes protagonistas de la Transición política española. Tras una tercera época, será Soledad Ortega Spottorno quien reflote la publicación, en la actual cuarta época, que desde 1980 lleva más de quinientos números, al amparo de la hoy Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón. Permanece quien se muestra atento a los temas de nuestro tiempo y la ‘Revista’ permanece incólume a los principios con voluntad de llegar a esos ciudadanos que desde la razón, la investigación y la moderación buscan encontrar respuestas firmes y sólidas a los sombríos asuntos que acechan estas primeras décadas del siglo XXI.