CON K DE CRÍTICA

Bajo terapia

Un Estudio 1  de total actualidad.

Película de 2022.

Disponible en Movistar +

Estudio 1 es una referencia para los viejales. Y para lo que no lo somos, pero vamos camino, lo tenemos como uno de los programas del que conocimos sus últimos tiempos y sobre todos sus reposiciones, en aquellos momentos donde la existencia de una sola referencia televisiva (TVE1 y la UHF) no era incompatible con una oferta de más calidad que la que nos trajo la llegada de las privadas, con sus «mamachichos» y sus programas de «realidad alternativa«.

Esta película de Gerardo Herrero (La playa de los ahogados, Silencio bajo la nieve, el secreto de sus ojos y otras docenas de títulos de la cinematografía española) adapta a la pantalla una obra de teatro que ha recorrido nuestro país con un buen éxito de público y crítica. Y lo hace con un reparto solvente, encabezado por Malena Alterio, Alexandra Jiménez, Fele Martínez, Eva Ugarte y Juan Carlos Vellido, que han formado parte también de la versión teatral y con un escenario fijo donde todo recae en las interpretaciones de los actores. Y superan la prueba con éxito.

La historia es sencilla, tres parejas acuden a una sesión de terapia en grupo. La psicóloga no comparece y les ha dejado unos sobres con ideas que las parejas tendrán que abordar y analizar. 

El desarrollo de los diálogos y la forma de afrontarlos, me ha recordado a algunas obras clásicas del cine como pueden ser 12 hombres sin piedad o más remotamente a La soga de Alfred Hitchcock, pero con ese aire de teatro que la hace tan atractiva.

Una película española que merece la pena, como otras muchas que parece que a veces todo hay que repetirlo, y que desde una sencillez de su planteamiento lograr un resultado más que satisfactorio.

No es cierto que el cine español sea malo. Ni mucho menos. Hay todos los años montones de películas más que aceptables. La polítización del mismo, no tanto por los contenidos como por las declaraciones progres de algunos de sus autores, unido a la fobia de otros sectores de la población que de manera absurda dice que «solo hacen películas de Franco» (en las películas de los Goya solo había una que tratara de refilón ese tema y lo hacía con una maravilla de película de título «El maestro que prometió el mar»), como si el cine francés no abordara la ocupación nazi, el italiano el ventennio fascista o el norteamericano, la guerra de secesión. Cierto que es, que nadie se atreve a rodar una historia sobre las atrocidades de la guerra en otro bando que no fuera el denominado Nacional. E historias como las de los asesinatos en las calles de Madrid, la persecución de religiosos o la masacre de Paracuellos, entre otros, dan para mucho. Pero este monopolio de nuestra historia reciente, por cierta que sea, no quita calidad a muchas de las películas que se ruedan. Al igual que el sello de Hollywood no evita que 9 de cada 10 películas de EE.UU. que llegan a nuestras pantallas, sean directamente basura.

Les recomiendo esta película que se ve con facilidad y que es, sencillamente, un buen producto, con un buen directo y buenos actores. ¿Qué más quieren?

Óscar C.