Arturo Barea

¿Por qué son necesarios los ensayos de Arturo Barea, escritor escéptico y socialdemócrata?

Juan Marqués.-La Lectura

Casi 70 años años después de su muerte, el lector español puede disfrutar al fin de la obra completa del revalorizado escritor con los dos ensayos de ‘Contra el fascismo’.

En 2020, al prologar para Espasa la que era la primera edición española de Unamuno (ensayo no especialmente brillante publicado en 1952 en Inglaterra Estados Unidos, y en 1959 en Argentina), William Chislett explicaba que de su autor, Arturo Barea(Badajoz, 1897-Faringdon, 1957), «sólo dos más permanecerán inéditos en España: Struggle for the Spanish Soul (La lucha por el alma española), un estudio sobre las raíces históricas y la realidad económica del fascismo español, y el folleto Spain in the Post-War-World (España en el mundo de la posguerra), en el que Barea abogaba por el derrocamiento del régimen de Franco por parte de los aliados y su sustitución por una república».

Pues bien, estos son los dos títulos que, reunidos ahora bajo el título un poco oportunista (pero siempre oportuno) de Contra el fascismo, ven la luz, de nuevo en Espasa, completando así, sesenta y seis años después de la muerte del autor, la publicación de todo su corpus literario.

Las peripecias editoriales de la obra de Arturo Barea y el modo en el que ha ido llegando hasta nosotros, hasta esta culminación, darían para reflexionar largo y tendido sobre lo que nos ha pasado como sociedad, para pensar sobre la malísima difusión que han tenido los moderados (y que contrasta con la buena suerte editorial que en diferentes momentos han tenido o tienen los fanáticos y extremistas de ambos bandos) o para lamentarnos sobre lo desamparados que quedan determinados autores cuando, centrados en el trabajo y en hacer bien las cosas, no se han preocupado de su posteridad. Pero no es éste el momento para ello: hoy toca agradecer a Chislett los constantes esfuerzos que, desde hace ya muchos años, viene haciendo para difundir la obra literaria de Barea y para restituir su memoria.

A él se debe la reparación de la lápida del escritor, en Faringdon; la colocación de una placa en The Volunteer, el pub que frecuentaba Barea (y en donde gustaba de mezclarse con todo tipo de gentes para poder armar esas emisiones que, sobre la cotidianeidad de la vida inglesa, escribió para la BBC y que le hicieron tan popular allí y en Hispanoamérica), la exposición La ventana inglesa, que el Instituto Cervantes dedicó al exiliado extremeño en 2018 (ocasión que dio pie también al rescate del ensayo -éste sí formidable- sobre Lorca, el poeta y su pueblo por parte de la misma institución), y en la que Chislett ejerció de comisario; o que el Ayuntamiento de Madrid le dedicase una plaza en Lavapiés, el barrio donde arranca la primera parte de la magistral trilogía La forja de un rebelde, el libro más conocido, reeditado y leído de Barea.

Igual que sucedió con el recién mencionado libro sobre Lorca, en el que Barea trataba de explicar bien a los ingleses quién había sido el poeta granadino y por qué lo habían asesinado, en los dos opúsculos que leemos ahora en Contra el fascismo Barea exhibe, ante todo, su voluntad pedagógica, su afán de claridad y de ponderación, su deseo de ser ordenado, juicioso y veraz…

COMUNISTAS DE SALÓN

Lo cual, por supuesto, no implicaba de ninguna manera imparcialidad, al contrario, pues al abordar esos asuntos no se puede ser cabal sin ser muy duro cuando es justo serlo. De un modo que recuerda mucho al de Manuel Chaves Nogales (otro gran sensato que, como Alberto Jiménez Fraud, o Clara Campoamor, han tardado mucho en ser reivindicados como merecen pero a los que por fin se escucha), en Lucha por el alma española Barea va analizando la personalidad de Franco desde sus primeras significaciones militares, el surgimiento y desarrollo de Falange, las políticas de la Segunda República, los asuntos siempre pendientes de Gibraltar, Marruecos y «la Hispanidad», con una mirada a América, o los errores de las izquierdas españolas.

Como bien dice Chislett, Barea era un buen representante de la «izquierda no estalinista», y quien hoy sería claramente un socialdemócrata tal vez algo escéptico y descreído arremete seriamente también, sin nombrar a ninguno, contra determinados intelectuales comunistas, acusándoles de elitistas: «Los intelectuales de izquierda españoles, que tan exagerada y, en muchos casos, inmerecida publicidad recibieron en este país, apenas han conseguido integrarse hasta el momento -ni en España ni entre los emigrados- en ese núcleo del movimiento democrático y socialista de masas español. Muchos de ellos eran unos rebeldes ensimismados y egocéntricos que sentían no poco desprecio por los anodinos sindicalistas, pero a quienes no les resultó difícil abrazar la causa del comunismo según ellos lo entendían, porque éste les proporcionaba un marco de referencia intelectual».

 

EN BUSCA DE ALIADOS

La decencia intelectual y el talento literario de Barea van asomando en muchas de las opiniones y las intuiciones recogidas en estas páginas, pues en el caso de este autor la calidad es inseparable de la claridad, no se concibe la primera sin la segunda. Barea quiere ser didáctico, y se esfuerza por ser irreprochable. Defiende su postura con vehemencia ocasional, pero nunca es maniqueo, nada queda sin justificar, a Barea la literatura le importa sólo como medio de exponer y sobre todo explicar ideas, como una forma de entender acontecimientos o actuaciones personales.

Y esa actitud se prolongó en 1945 en el mucho más breve (y mucho menos relevante) España en el mundo de la posguerra, un folleto escrito por Barea junto a su mujer, la austriaca Ilse Kulcsar (decisiva para entender la obra y, sobre todo, el laberinto de sus ediciones, que ella traducía al inglés) y publicado en 1945 por la Sociedad Fabiana, una organización socialista vinculada al Partido Laborista.

Del mismo modo que en Lucha por el alma española Barea había deplorado el Pacto de No Intervención, con esta especie de apéndice o de adenda el matrimonio quiso contribuir a que los gobiernos europeos se implicasen algo más en la lucha contra Franco, aquel general de «egocéntrica actitud distante» que tanto condicionó sus vidas.

 

 

Escribir para poder comprender lo vivido

El binomio vida/política se diluye en las obras de un Barea que se lanzó a escribir para tratar de explicarse lo vivido en la guerra y el destino de España. Así lo sostiene el estudioso Michael Eaude en esta canónica biografía, publicada originalmente en 2001, en la que ahonda en la apasionante vida y la génesis creadora del escritor del que Orwell llegó a afirmar: «Barea es una de las más valiosas adquisiciones literarias que ha logrado Inglaterra por la persecución fascista».