Ganó el centro y avanza la periferia.

Ninguna sorpresa en las presidenciales francesas. El centrista Macrón ganó un segundo mandato gracias a los votos prestados de esa parte de la izquierda y la derecha que quiso frenar el crecimiento de Marine Le Pen, que logró el mejor resultado de la historia del FN / RN y se consolida como una alternativa social y soberanista al consenso europeista y liberal.

Ahora toca «la tercera vuelta» en las legislativas de junio donde de nuevo con un sistema de dos vueltas y la participación de otras fuerzas como La Francia Insumisa de Melenchón o las opciones clásicas de gaullistas, socialistas o verdes, nos mostrarán cual es el mapa real de una Francia que indica que en esta Europa en manos de funcionarios bruselenses y mercaderes varios las cosas se mueven. ¿Hacia donde? Esa es la pregunta…

La izquierda tiene por delante una travesía compleja, puesto que la vía nacional popular de Melenchón que ha demostrado ser la que canaliza el descontento y las ganas de cambio de la mayoría de la izquierda, superando etiquetas con un mensaje transversal, es incompatible con los intereses de los aparatos clásicos de la izquierda boba (bohemia y burguesa) que vive en la duda entre sus intereses de casta (comodamente asentada en el sistema de la V República) y lo que sus potenciales votantes parece que reclaman. Socialistas, comunistas y verdes tendrán que decidir entre reinventarse o intentar sobrevivir haciendo lo de siempre gracias a su implantación en el territorio. El peor futuro se le vislumbra a la socialdemocracia, hundida en la irrelevancia y sin un espacio cómodo donde desenvolverse ante la huida de sus votos más pijoprogres hacía verdes o macronistas y el segmento obrero hacia el populismo provenga de la izquierda o la derecha.

En el lado de la derecha nada fácil tampoco. El fracaso de la candidata conservadora y post-gaullista Pecresse, cercada por el centro y por la irrupción de la derecha sin complejos de Zemmour, le augura un dificil recorrido dado que su presencia local y regional tendrá que confrontar con la reordenación urgente de una derecha escorada cada día más claramente en posiciones antiglobalistas y muy descontentas con el resultado del mercantilismo extremo que impone la UE, tan ajeno a la tradición estatalista francesa de izquierdas o derechas.

¿Y el lepenismo? Muy fuerte y reforzado en su apuesta por el equilibro entre el votante clásico de la extrema derecha que ha acogido a un nuevo votante descontento con el liberalismo y que busca un modelo proteccionista y fuertemente social. ¿Podrá repetir resultados en las legislativas? Dificil, porque la fórmula de dos vueltas facilita que los partidos clásicos se alien y copen el número de diputados. Pero no hay duda de que si refuerza su liderazgo del descontento de la Francia obrera y rural, la de los chalecos amarillos y los agricultores, frente a las «élites parisinas» y lo conjuga con una política de alianzas equilibrada con la nueva derecha de Zemmour, los ruralistas de Lassalle o los gaullistas de Dupont-Aignan, puede ser una ola imparable, aunque la construcción como quiere Marine Le Pen de un gran campo que aune al votante de derechas y al mismo tiempo a las izquierdas antiglobalistas es una dificil tarea. Pero en eso está…

Francia, como toda Europa, se mueve muy rápidamente y no sabemos realmente hacia donde. Lo que si parece es que cada vez una mayoría social más amplia se siente ajena a los discursos y soluciones clásicas y busca nuevas respuestas y nuevos liderazgos. El discurso del miedo a lo que viene (la extrema derecha, el comunismo…) ya no vale para tapar las carencias de un modelo que cada día se muestra más claramente al servicio de los poderosos, dejando atrás a amplias capas de la población que canaliza, de momento, su rabia con el voto a opciones más o menos antisistémicas.

El futuro no se disputa entre izquierda contra derecha sino que se definirá en el conclicto entre centro y periferia. La duda es saber y definir que hay en el centro y que es la periferia. O si alguién podrá generar una síntesis que aune el cambio y la estabilidad.