Pues retomo una vieja costumbre, que mantuve activa desde mediados de los 2000, de escribir casi diariamente en un blog las cosas que se me pasaban por la cabeza. Por mi mala cabeza. Actualidad y comentarios políticos regados de algunos desahogos personales y bastante recomendación y crítica literaria, televisiva, cultural… ocupaban los cientos de entradas que durante esos años rellené. Luego la dinámica personal y laboral me llevó a espaciar esa tarea tan personal, sustituyéndola por escribir en otros formatos algunas colaboraciones y más tarde pues abandoné la tarea hasta que surgió la idea de este webzine donde además de editar y coordinar voy a recuperar la mala costumbre pasada.

Iré desengrasando las visagras de mi teclado y llenando la red de nuevas -y malas- opiniones, con la misma libertad y disidencia que siempre he intentado ejercer en cada etapa de mi vida. Y ahora sin las autolimitaciones que te impones cuando tienes «disciplinas» varias… pues que Dios nos pille confesados.

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