Salvador Illa ha ganado las elecciones con una amplia fuerza que le permitirá gobernar, si ERC no hace una huida hacía delante, aunque necesitará alianzas para no tener que volver a las urnas. Una parte importante de la sociedad catalana ha respaldado las políticas del PSOE/PSC y ha debilitado a los independentistas que se han beneficiado de las mismas en lo personal y político, pero no en lo electoral. El fracaso de ERC  ha sido palpable, como lo ha sido el de los Comuns. A Ciudadanos ni lo menciono (o mejor si) porque su indolencia y soberbia ha tenido un justo precio. Por detrás en votos del PACMA y poco por delante del Frente Obrero. Y Puigdemont con sus Junt por lo que sea, podrá volver a España sin cumplir sus obligaciones con la justicia gracias a quienes le van a mandar a un retiro dorado en una masía de Girona, pero sin poder. Quitar payasos incendiarios de la política siempre es una buena noticia.

En la barriada de la derecha lo esperable, el PP se come todo el voto centrista y VOX mantiene un suelo fuerte en el españolismo gracias al voto de los barrios obreros. Y del esperpento anti_imperialista español de Alianza Catalana… poco que decir, pfff que pereza.

Illa y el PSC tienen ahora por delante un nuevo comienzo, donde sean capaz de solventar los enormes problemas de Cataluña tras años de incompetencia y desgobierno sin soliviantar ni a la sociedad catalana ni a la del resto de España. La buena gestión y el respeto a las sensibilidades de una patria chica no son incompatibles con la solidaridad y participación en la patria grande. Illa es un hombre tranquilo que tiene por delante una tarea estresante: gobernar en equilibrio entre sus votantes no nacionalistas y los otros que si lo son y que previsiblemente le van a apoyar (ERC) más los infantiloides gafapastas de Comunes/Sumar.

El reto no es solo gobernar… sino desmontar todo un chiringuito indepe en la sociedad que no haga de este gobierno socialista un pequeño paréntesis para la vuelta de una nueva andananda de los hijos de Pujol. No lo tiene facil, pero en sus manos está que su triunfo sea una buena noticia.

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