Finalmente los errores de campaña y un candidato «nuevo» en Galicia, no han sido suficiente para un cambio de rumbo en esa Comunidad Autónoma. El crecimiento del BNG, que se ha comido al PSOE y a la izquierda sumatoria y podemita (que han hecho el ridículo, sin paliativos), tampoco.

El PP se ha mostrado fuerte y ha crecido en votos manteniendo el porcentaje de hace cuatro años. La derecha galleguista, con una identidad muy particular a veces no entendida fuera de allí y equiparada al nacionalismo en cuestiones como las linguísticas, ha demostrado que algo gustará lo que hacen puesto que les votan una y otra vez. Ya van 5 mayorías absolutas seguidas. Inventarse un nuevo Prestige desde Madrid, no cuela entre los que pisan aquellas playas no solo de vacaciones o para la foto.

El BNG, con una candidata cocinada a fuego lento, se ha convertido en la única alternativa al PP aunando los votos nacionalistas clásicos a los de la izquierda que en el pasado estaba instalada en las mareas o la socialdemocracia. Y eso, con una Ana Pontón, que pese a haber aparcado las reinvindicaciones más secesionistas sin esconder que forma parte de la UPG, partido marxista e independentista, aparece como moderada.

Vergonzoso el papel del PSOE, que gracias a la estrategia de Sánchez para garantizar su supervivencia se convierte en el hermano pequeño y comparsa del separatismo. La celebración de los votos del BNG por la portavoz socialista ¿donde estaban los verdaderos altos cargos de Ferraz anoche? como si fueran propios, fue antológica.

¿Y Sumar? Otro fracaso de una candidatura sostenida por algunos medios de forma artificial y que representa la nada más absoluta. Una reflexión: si los gallegos que la conocen de primera mano han mostrado que a yoYolanda no la quieren ni en pintura. ¿Significará algo, no?

De Podemos ni hablamos. Menos votos que el PACMA. Anticipo de las europeas de junio. ¿Se enterarán Irene e Ione, que los pocos que les podían votar no lo hacen y el resto las detesta? Es duro, pero cuanto antes lo empiecen a asimilar…

VOX ha vuelto a demostrar que tiene unos límites preocupantes para acceder a las instituciones en algunos lugares y que está en una tendencia peligrosa de caida libre que solo podrán frenar dando giros claros y valientes, que de momento no se ven.

Una idea final de caracter general: cuando le dejas claro a tus potenciales votantes en los diferentes territorios, con fotos y cesiones, que quien mejor les representa no son los tuyos sino otros… pues no te asustes cuando les prefieran votar a ellos. Y esto vale para Galicia con el BNG, Euskadi con Bildu (o el PNV) o Cataluña con ERC y Junts (y antes con CiU).