Tres entradas seguidas he dedicado en estos apuntes del blog de La Mirada Disidente a la (pen)última crisis del centro derecha español. Y ya cansa. Solo un apunte más y en el próximo hablamos de futbol o de Rociito.

Nuñez Feijóo es sin duda la mejor y última oportunidad de recuperar el espacio de la mayoría natural que decía Don Manuel Fraga en estos tiempos convulsos donde la derecha sociológica ha superado ciertos límites mentales y ha abrazado fórmulas menos templadas como las de Vox. Pero el PP debe convivir con ello e intentar que la melancolía no les embargue la posibilidad de ocupar su propio espacio. O parte de el. Y ese espacio es, desde la centralidad (que no centrismo) y la seriedad de un gestor como el presidente de la Xunta, sumar a una parte del centroizquierda y de antiguos votantes socialistas desencantados con el Sanchismo al votante tradicional del PP – unidos y sometidos ya los ex Ciudadanos – manteniendo al mismo tiempo al votante liberal, conservador o democristiano del PP sin hacer aspavientos contra natura para mantener a los atraidos por el conservadurismo sin complejos de Vox. ¿Complicado? Claro, como todo lo que está pasando en las democracias occcidentales. No hay más que mirar hacia Francia, Italia, Alemania o EE.UU. Pero esa fórmula que expreso – salvo la novedad de la presencia de una fuerza potente nominalmente a su derecha – es la que llevó a Aznar a ganar en 1996 y 2000 y a Rajoy a su mayoría absoluta de 2011 sabiendo, y esto es fundamental, que no es posible repetir mayorías sino que el techo actual no sobrepasa los 130 o 140 en el mejor de los casos.

Algo similar le pasa al PSOE con el handicap de que sus alianzas con Bildu, ERC etc., le limita el techo al no poder crecer por el centro y se quedará como máximo – y sería un éxito- en sus 120 diputados de ahora – lo que le pone lejos de poder sumar solo con el yoyolandismo y Podemos-.

La realidad es tozuda.Pero es la que es.