La no agresión homófoba a un joven de Malasaña no elimina la existencia de un poso homófobo, minoritario pero real, en nuestra sociedad. Pero el uso de esta agresión -falsa en este caso- o cualquier otra para hacer una causa general -con ámplio eco mediático-  que dibuje un panorama en que existe una ola violenta en nuestras calles que persigue a gays y lesbianas que tienen pavor de salir de sus casas, creo que por falsa y lejana a la realidad que la inmensa mayoría de la sociedad vivimos es totalmente contraproducente con lo que se supone se quiere lograr.

Que no debería ser otra cosa que lograr que ese poso minoritario de resistencia a aceptar y respetar la pluralidad de opciones sexuales sea erradicado totalmente. Y la utilización política -y mediática- exagerada de cada cosa que pasa para atizar al contrincante, acusandole de ser el verdadero responsable de esas violencias, suele generar precisamente el hartazgo de la inmensa mayoría de la gente -no militante- que sin duda rechaza que se discrimine o acose a nadie pero también que les tomen por tontos.

Si queremos afrontar de verdad un debate real y sereno con datos y sin voces, con argumentos y sin ofendidos sobre donde, como y porqué algunas violencias -como la machista que se ejerce contra las mujeres- sigue sin decrecer sustancialmente en nuestra sociedad cuando se supone que tenemos mayor conciencia del problema, nadie debe escandalizarse y tildar de fachas o ultras algunos datos que puedan salir a la luz… ¿porque lo que queremos es afrontar el problema y encontrar soluciones no?

 

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